Feliz Epifanía

En la Epifanía, la luz de la esperanza ilumina nuestros corazones, guiándonos hacia la verdad y el amor.

¿Qué tienen en común un rey de Oriente, un rey de África y un rey de Europa? ¿Qué les llevó a dejar sus tronos y sus riquezas para emprender un largo viaje hacia un destino desconocido? Hoy celebramos la Epifanía, la manifestación de Jesús como el Salvador de todos los pueblos y naciones. En esta sagrada celebración de la Epifanía, nos encontramos ante un relato lleno de significado y enseñanzas para nuestras vidas. Los Reyes Magos, representantes de distintos orígenes y culturas, se unen para adorar al niño Jesús.

Esta unión diversa nos recuerda la importancia de la inclusión y la solidaridad en nuestro mundo, un mundo que a veces se ve amenazado por divisiones.

Como Padres Somascos, reflexionamos sobre nuestra misión de promover la unidad y la solidaridad. Al mirar a los Reyes Magos, vemos cómo personas de diferentes procedencias pueden trabajar juntas para buscar y adorar a Dios. En un mundo dividido, recordamos que la Epifanía es una llamada a superar las barreras y a unirnos como hermanos y hermanas en Cristo. Por eso, nosotros nos esforzamos por acoger y acompañar a los pobres, especialmente a los huérfanos y a los jóvenes, sin distinción de raza, religión o cultura.

La Epifanía también nos enseña sobre la humildad. Los Reyes Magos, a pesar de su posición y sabiduría, viajaron largas distancias para adorar a un niño nacido en un pesebre. Este acto nos invita a reflexionar sobre nuestro compromiso como Padres Somascos de servir a los más necesitados y marginados de nuestra sociedad. En la humildad encontramos la verdadera adoración, y en el servicio a los demás encontramos el rostro de Cristo. Así lo hizo San Jerónimo Emiliani, que dejó su carrera militar y su vida cómoda para dedicarse a los huérfanos y a los enfermos.

Finalmente, la Epifanía es una celebración de la luz. La estrella que guió a los Reyes Magos simboliza la luz de Cristo que brilla en el mundo. Como Padres Somascos, somos llamados a ser portadores de esta luz, llevándola a aquellos que más la necesitan. En medio de la oscuridad, nuestra misión es ser faros de esperanza, guiando a otros hacia el amor y la gracia de Cristo.

Que esta Epifanía, nos inspire a ser agentes de unidad, humildad y luz en nuestro mundo. Que, al igual que los Reyes Magos, busquemos a Cristo en cada rincón de nuestra existencia y llevemos Su luz a todos los corazones sedientos.

Y para ello, te propongo que hoy hagas un gesto de generosidad con alguien que lo necesite, que ofrezcas una oración por la paz y la justicia en el mundo, o que compartas con alguien el mensaje de la Epifanía. Amén.