María, Madre de los Huérfanos: una fiesta que sigue viva en los niños de hoy

Cada 27 de septiembre, la familia somasca celebra a María, Madre de los Huérfanos, aquella a quien San Jerónimo Emiliani confió desde el inicio a los pequeños y abandonados que recogía en Venecia.

Lo que para Jerónimo eran niños sin familia en las calles de la ciudad, hoy tiene muchos rostros distintos: huérfanos de cariño, de oportunidades, de educación, de dignidad… jóvenes que caminan con heridas visibles e invisibles.


Una madre para los más vulnerables

María no es solo un recuerdo del pasado. Es una madre real y cercana, que se inclina hacia los niños más frágiles y hacia quienes viven sin la ternura de un hogar.

Ella sigue intercediendo hoy en los colegios, hogares y misiones somascas en los cinco continentes, donde miles de niños y jóvenes encuentran acompañamiento, educación, pan, cariño y fe.


La misión somasca hoy

Actualmente, los Padres Somascos, con religiosos y laicos, están presentes en 43 centros de menores en todo el mundo, atendiendo a más de 3.400 niños y jóvenes. A través de ellos, la promesa de Jerónimo se hace carne: “María será siempre la verdadera Madre de nuestros pobres”.

Cada sonrisa recuperada, cada joven que encuentra un camino de esperanza, cada niño que descubre que es amado, nos recuerda que la fiesta de hoy no es solo litúrgica: es una llamada al compromiso con los huérfanos de nuestro tiempo.


Una oración que se hace misión

Hoy, como familia somasca, elevamos nuestra oración a María, pero también renovamos nuestro compromiso de estar donde los niños más lo necesiten:

María, Madre de los Huérfanos, cuida de los pequeños de hoy.
Acompaña a quienes crecen sin cariño ni futuro.
Y haz de nosotros instrumentos de tu ternura.


María, Madre de los Huérfanos, ruega por nosotros y por todos los huérfanos del mundo.
San Jerónimo Emiliani, enséñanos a amar a los niños de hoy.